
Ahora la verdad que me da risa, pero en el momento fue bien atterador darme cuenta que nadie giraba junto a mi en el primer retorno del maratón Wenatchee 2009. Si bien yo sólo correría los primeros 15km y mis compañeros de equipo Aly, Tom y Megan cubrirían el resto de los 42km, mi ritmo no era tan rápido como para ser la estrella del día. Fue el momento en que mis dudas se empezaban a confirmar.
Hacía cerca de 30 minutos que la cuenta regresiva había llegado a cero y el mar de gente corría en busca de la meta. Para no quedar atascado, me había puesto seguro a 10 metros de la línea de salida. ¡Buena suerte!, me sonrío una niña poniéndose sus wenos audifonós del iPod. A todo esto no debe ser chiste que la marca mas frecuente presente en la carrera ya no es ni Asics, Nike ni Mizuno, sino Apple y sus iPods, un infaltable del corredor posmoderno.
Mi número verde seguro destacaba entre el mar de números negros en que corría. Esa fue mi primera advertencia. La segunda fue cuando me hicieron girar (porque tenía número verde) antes que a nadie. Cuando me llevaron por el mismo camino que antes venía recorriendo y la gente me empezó a alentar, a felicitar y a mostrar abieramente su admiración por mi “performance”, me convencí que había partido la carrera en el grupo equivocado, ¡mierda, diez minutos antes de la hora oficial! Al rato vi venir dos tipos rajados que al poco rato me pasaron de vuelta. No creo que en mi vida haya sentido más baja la moral. Destruido, pero tenía que correr: 8km más allá me esperaba Aly para el relevo.
Al poco rato y corriendo con una mochila moral un grupo de personas me empezó a gritar ánimos. Un tipo en bicicleta se me acerca y me dice “You are the first in the maratho and I’ll lead you from here” o sea que él me iba a mostrar el camino pa los que no cachan el espikinglish. Me alivió caleta, pero la consciencia me pesaba y le dije que yo creía que había partido antes de lo debido. Eso me alivió más. Y más aún cuando a él no pareció importarle y me dijo “chigual po, después tu dices que te arreglen el tiempo”. De ahí en más me sentí estratosférico como Papelucho y le puse no más. Tener un sparring en bicicleta ayuda harto porque te conversa y te saca del dolor, más aún cuando conoce sobre Chile y te habla español con un acentito que te provoca sonrisas porque es chori oírlo.
Si bien había corrido los últimos 3kms como en 20 minutos, creo que pude hacer una buena hora y quince para los 15.3km que era mi carrera. Lo fome es que 100 metros antes del relevo el puntero oficial del maratón me pilló y me pasó con cara de “what the f…?”. Lo entretenido fué que me tomaron hartas fotos en la punta y donde salgo corriendo solo en la punta de la carrera, sin un mar de atletas. Lo malo es que las fotos no las pusieron en el sitio oficial. En promedio algo que vale la pena contar.
A veces en la vida me ha tocado esperar por cosas que parecen